Se acercaba uno de esos días marcados con un número de esos que te obligan a mirar para atrás; ya había atravezado el primero y estaba próximo a completarse el ciclo. Pfff.... que decepción, la nostalgia asfixiaba su garganta y más allá de que a la distancia las cosas se ven más pequeñas y la perspectiva sea distinta, nuevas realidades y verdades se abrían paso antes sus ojos.
En esos días clave, parecía que el pasado se esforzaba por dar un salto hacia adelante y hacerse presente con un aire soberbio que pretendía traer la tormenta al actual estuario. No había posibilidades de que algo bueno resultara de ese resurgir, esas épocas antiguas tenían los medios para hacerlo pero tenía la certeza de que no vendría con grandeza, sino con la burlona arrogancia que lo distinguía, cada vez que demostraba su debilidad. Empezaba a mostrarse, a atacar su mente en horarios cruciales, se paseaba por delante como queriendo tentar a extender la mano y ayudarlo a acercarse. Quizás significaba que no estaba tan lejos como pensaba... quizás era una prueba que se anteponía a su paso para que pueda reafirmar sus decisiones.
Es fácil enterrar cosas que no nos sirven. Es difícil enterrar cosas que tienen mucho valor. Lo es más aún cuando ese valor va a ser eterno. Es imposible no añorar lo enterrado si tenía valor.
Un día había enterrado lo que alguna vez fue un tesoro, pero inevitablemente dejó de tener utilidad alguna, sólo dejó de servir para cualquier propósito... no podía dárselo a otra persona, aunque seguramente podrían darle algún uso, por ello lo escondió bajo tierra. De sacarlo para que ocupe espacio en este tiempo, sería un estorbo y podría lastimarse con las puntas, sin embargo, solía perderse en el recuerdo de su brillo y del reflejo de su rostro en el, antes de que se oxidara. Le había costado tomar la determinación de darle fin a su existencia y bajar a tierra firme. Así son los piratas, cuando encuentran un tesoro tan hermoso como para no venderlo, con facilidad se pierden ante su belleza. No quería abandonar el estuario, estaba tranquilo allí, y más que su orgullo, su cuerpo no quería volver a transitar aquellos mares. Con el corazón en el mar, luchaba para mantener los pies en la tierra.
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