martes, 28 de febrero de 2012

piedras

  Las guitarras sonaban gritando historias de noches sin sueño, gimiendo notas que escaparon de un papel, haciéndose escuchar como estruendos en una madrugada que agitaba sensaciones que luchaban para liberarse prepotentemente de las gargantas ásperas buscando moverse en el sentido se la más bella canción. 
   Los pasos se aceleran, las manos temblorosas señalan una dirección. No se distingue el final del camino, algunos metros adelante la niebla asecha el aire. La distancia desaparece, y las guitarras siguen sonando, aturden las horas presentes, confunden las horas futuras. 
   Buscando la rima perfecta para devolver la tranquilidad a las manos inquietas, el silencio desgarró los labios que bebían el dulce licor de otros deseos a miedosos sorbos. Paralizadas las pestañas albergando la esperanza perciben que las luces empiezan a desaparecer ocultando cautelosamente las piedras. Las guitarras vuelven a sonar, y la tenue luz sólo muestra, una sonrisa embriagada. 

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